Hay dos discursos que no quiero volver a oír en mi vida. El primero es aquél de "Si pudiera elegir, ten por seguro que te elegiría a tí, eres una gran persona, pero tu bien sabes que en el amor no se manda". El otro es el de: "Eres una gran persona, ya verás que al final encontrarás a tu pareja".
El primer discurso, palabras más o palabras menos, me lo tira alguna chica que, después de salir un tiempo o de conocerme un poco, se da cuenta que soy super buena gente, pero... aburrido, o soso, o gordo, o complicado, o inseguro, o yo que sé, lo que sea, pero como soy tan buena persona, si no fuera por ese pequeño detalle, seguro sería mi amante más apasionada. Afortunadamente para ella, sobre el corazón no se manda.
El segundo discurso lo he escuchado también ya, generalmente de exes, que después de poner mi corazón en la licuadora y presionar el botón de frappé, me tiran el rollo para tomármelo como si fuera té caliente. "Anda, no te sientas mal, ya encontrarás a quien te quiera"...
Lo único cierto es que estoy igual de solo que cualquiero hijodeputa que maltrató a más de una novia. Que se burló de sus tetas o de sus piernas o de qué se yo. Que le puso los cuernos, que se portó como un imbécil. Que le mandó flores y lo perdonaron después. La diferencia es que un hijodeputa sólo a los treintaytantos, pues no da pena, por que bien merecido lo tiene.
¿Cuándo aparecerá la que tenga el valor de decir: "lo que tienes es que eres bueno, y a las mujeres no nos gustan los buenos, aunque nos quejemos de los malos"? Seguiré siendo yo, pero al menos ya no viviré engañado.
02 octubre, 2006
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2 comentarios:
¿Quién habrá sido la primera persona en usar esos discursos? A alguien tenemos que culpar de que la gente se cuelgue de esos clichés. En fin, no sabemos si serán ciertos algún día o no, pero lo que si sabemos es que podemos ser libres.
A mí me gustan los buenos. Como ya estaba harta de los hijosdeputa, me puse a la tarea de encontrar a aquél que me aceptara tal cual soy. Tuve que cruzar el Atlántico, eso sí, pero lo encontré. Debo admitir que la suerte jugó de mi lado, o un ángel de la guarda o algo. Ahora ya hace casi 5 años que estoy casada con un hombre bueno, y vamos a ser papás. Usté no se preocupe, que para todos hay.
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